

Construir día a día nuestra labor desde valores claros y asentados en nuestra cultura como organización es lo que nos permite, a empresas y entidades, dejar huellas positivas en el entorno en el que operamos. El tipo de huellas que queremos dejar depende de nosotros, y esa decisión estratégica es la clave para conseguir vínculos trascendentes con nuestros grupos de interés, y con el propio entorno relaciones duraderas, sostenibles en el tiempo.
Hemos querido elaborar nuestra Memoria de Sostenibilidad de este año bajo el prisma de estas huellas: las que, a través de nuestra actividad, hemos dejado en el ámbito de lo económico, lo ambiental, lo social, lo tecnológico o lo divulgativo. Hacemos este balance conscientes de que pocos temas hay hoy día tan relevantes como aunar crecimiento y sostenibilidad, por lo que es necesario vincular estas aportaciones al núcleo de nuestra gestión, que aglutina a muchos agentes implicados en todo el ciclo de vida del lubricante: desde su concepción, fabricación y puesta en el mercado, a su consumo, la generación del residuo en todo tipo de actividades y su correcta gestión mediante procesos industriales, sin olvidar el papel regulatorio y supervisor de las Administraciones Públicas.
Nuestro entorno cambia rápidamente, y cada año nos enfrentamos a nuevos desafíos que, en el fondo, se pueden resumir en uno solo: asumir el reto de garantizar la totalidad de la recogida y valorización de un residuo peligroso, que se genera de forma extremadamente atomizada geográfica y sectorialmente, y cuya reintegración en la cadena de valor exige un proceso muy complejo y costoso. Un proceso influido –además– por cotizaciones internacionales que afectan directa e indirectamente a la demanda del aceite usado tanto como residuo como cuando se transforma en producto.
En 2018 hemos asistido a un escenario internacional caracterizado por la incertidumbre y las tensiones geopolíticas, que ha ralentizado notablemente la expansión económica en Europa, con el Brexit como elemento adicional de inquietud para los mercados del viejo continente. Pese a ello, España creció a buen ritmo, el petróleo y sus derivados se mantuvieron alcistas (salvo en la recta final de año), y nuestro mercado adherido de aceites industriales continuó creciendo, recuperando, 8 años después, la cifra de 300.000 t, gracias al impulso de un final de año con muy buenos números. También nosotros crecimos como Entidad en 2018, con 15 nuevas empresas que se sumaron a SIGAUS para cumplir sus obligaciones ambientales, lo que amplió nuestra representatividad a un máximo histórico de 234 compañías adheridas y 478 marcas que operan en todos los sectores económicos.
Y es que nuestras actividades de prevención, gestión, control y cumplimiento de los objetivos que establece la ley dejan, no sólo una huella de tipo económico en numerosos sectores, en los que promovemos un uso sostenible de los recursos, y una gestión eficiente del residuo de aceite industrial, sino que aportamos una más que necesaria seguridad jurídica respecto a sus actividades comerciales, interpretando la legislación y definiendo el marco de operaciones para la correcta gestión del residuo convirtiéndonos en un aliado indirecto de las mismas. Y todo ello a un coste asumible y sostenido en el tiempo, en el que cada euro cuenta. En esta línea, ajustamos la financiación de la gestión a nuestra cuota de responsabilidad (86,87% en 2018), definida por un tercero independiente. Y asumimos voluntariamente, como sistema mayoritario, la cuota de fraude estimado.
Nuestro desempeño económico abarca toda la cadena de valor del lubricante: cuando el producto es comercializado y consumido, emerge un residuo que requiere una adecuada gestión. En 2018 invertimos más de 13 millones de euros (el 89% de nuestro gasto) en protección ambiental, asegurando la gestión del residuo a todas las actividades económicas que generan aceites usados, e inyectando 11,5 millones directamente en la industria gestora de residuos, donde nuestra política de neutralidad y apertura nos permite trabajar con la totalidad de las instalaciones que en España tratan el aceite usado, y una gran mayoría de las empresas, en muchos casos de carácter muy local, que realizan la primera recogida del mismo.
Un tejido empresarial que también promovemos, financiando sus operaciones de forma ágil y equilibrada, sin interferir en la libre competencia, y mediante mecanismos eficaces y flexibles que se adaptan a la realidad de sus cambiantes mercados, de forma que en todo momento quede garantizado el ‘beneficio razonable’ establecido por ley.
Nuestra relación con los agentes económicos, la más relevante para nuestros grupos de interés, hace posible la huella ambiental que dejamos, en sentido positivo. Es ésta nuestra verdadera esencia, nuestra vocación, y nuestro más irrenunciable objetivo. Una huella que no se limita al momento en que enfrentamos la generación de un residuo peligroso y complejo, sino que empieza mucho antes. Cuando los aceites industriales son ‘pensados’ en un laboratorio, fomentamos la reducción de la cantidad y peligrosidad de los aceites usados, a través de nuestros Planes Empresariales de Prevención. Tras 8 años, se han revelado como una potente herramienta para sistematizar y dar visibilidad a los esfuerzos, de una industria activa como pocas, en llevar a la práctica aquello de que ‘el mejor residuo es el que no se genera’.
Y cuando se genera, nos hacemos cargo. En 2018 garantizamos la recogida en cualquier punto del país, haciendo efectivo el imprescindible servicio universal, y cumplimos nuevamente los objetivos ecológicos de recuperación, valorización y regeneración, gestionando 141.297 t netas de aceites usados (167.972 t brutas de residuo recogido), y destinando a regeneración 100.321 t, la cifra más alta de la última década. Gracias a todo ello fue posible que retornasen al mercado casi 67.000 toneladas de nuevos lubricantes, ahorrar importantes emisiones de CO2 y generar el equivalente a 425 GWh de energía. Materias primas, emisiones y energía: tres elementos críticos en el desarrollo sostenible, y que materializan los impactos ambientales positivos de nuestra actividad.
Las operaciones de recogida y tratamiento se controlan y digitalizan con las posibilidades que hoy nos brinda la tecnología disponible. Nuestro SIT, huella tecnológica del sistema de gestión, monitorizó tanto el mercado del producto como la gestión del residuo, incluyendo en este último caso automatizar 160.000 documentos oficiales, que acreditan haber atendido cerca de 70.000 establecimientos en 4.817 municipios. Una información que enriquecemos con análisis estadísticos y geográficos, y que explotamos con herramientas GIS y Business Intelligence, para comprender mejor qué está pasando, optimizar procesos e informar a las Administraciones Públicas con una cantidad y calidad de datos que nunca antes habíamos tenido.
Más allá de los datos y de la gestión asumimos, también, el compromiso de dejar huella en nuestro entorno empresarial y social a través de la divulgación y la concienciación, las verdaderas armas con las que construir una sociedad más responsable y un futuro mejor para las generaciones venideras. Y lo asumimos. Nuestra huella divulgativa se ha traducido este 2018 en revalidar nuevamente la apuesta por la comunicación y la difusión de buenas prácticas a los agentes implicados en el ciclo de vida del aceite industrial, con numerosos soportes y acciones dedicadas a ellos, la asistencia a ferias y encuentros sectoriales y la celebración de un evento especial con todos nuestros grupos de interés, en el que pudimos poner de manifiesto cómo hacemos Economía Circular desde el ámbito de los aceites usados.
Además, trabajamos para que el ciudadano tome cada vez mayor conciencia del papel que cada uno de nosotros podemos desarrollar en la protección del medio ambiente. Y, en este sentido, fuimos muy activos en los medios, generamos gran cantidad de contenido, y cerramos un año con cifras récord en nuestras redes sociales.
Por último, estamos orgullosos de poder decir que en 2018 también hemos incrementado nuestra huella social en el entorno que nos rodea. Nuestro compromiso de devolver a la sociedad parte del valor que somos capaces de generar se ha hecho tangible con la puesta en marcha de diferentes campañas de apoyo a causas sociales, y otros proyectos colaborativos, así como con la plantación del Séptimo Bosque SIGAUS, un proyecto en el que nos embarcamos hace ya años, y que expresa como pocos nuestra voluntad de aportar a la sociedad (7.000 árboles plantados y 20 hectáreas reforestadas) más allá de nuestra misión en relación con el aceite usado.
Esta huella también ha estado relacionada con el impulso dado a nuestra Aula Ambiental, para la formación de los futuros profesionales del sector de la industria y la automoción, y que ha crecido en 2018 de forma muy importante. Los nuevos centros incorporados al proyecto nos animan a continuar en esta línea, aportando valor a las nuevas generaciones de jóvenes que pronto estarán desarrollando su talento en estas áreas.
Quiero finalizar haciendo mención, y agradeciendo expresamente, la valiosa colaboración en nuestra Memoria (disponible completa en www.memoria2018.sigaus.es) de 7 destacadas profesionales en distintas áreas de la sostenibilidad que se relacionan con nuestras áreas de actividad, y a quienes hemos pedido que nos aporten su visión sobre ellas. Sin duda que son aportaciones enriquecedoras y muy relevantes para comprender mejor las distintas aristas que confluyen en ese gran desafío al que llamamos desarrollo sostenible.
Se dice que “la vida no cuenta los pasos que has dado, sino las huellas que has dejado”. He aquí las nuestras. Aquellas que, en definitiva, hablan de nosotros, y de lo que hacemos. Aquellas que nos marcan el camino que aún queda por recorrer. Y que seguiremos recorriendo junto a todos los que nos están acompañando y resultan imprescindibles para avanzar en nuestra labor. A todos ellos, gracias por continuar a nuestro lado.
“Es la protección ambiental el motor de nuestras acciones. Conscientes de la importancia de la conservación de nuestro entorno, voces expertas de distintos ámbitos nos inspiran en esta memoria para seguir haciendo girar los engranajes de la Economía Circular.”
