

En todo el mundo, el año 2018 ha venido cargado de movimientos sociales y políticos con consecuencias intensas en el plano económico, derivadas, sobre todo, de la volatilidad asociada a dosis crecientes de incertidumbre. Incluso en este contexto difícil, la economía española ha conseguido crecer de nuevo este año por encima de sus vecinos de la zona euro, con un incremento del 2,6% interanual en el Producto Interior Bruto en 2018.
En consonancia, el consumo de productos petrolíferos en nuestro país se ha incrementado un 2,8% y mantiene la senda de recuperación iniciada en 20141. Los GLP (Gases Licuados del Petróleo) han sido el producto con mayor crecimiento, mientras se observa que, por primera vez en la serie histórica, el crecimiento experimentado en el consumo de gasolina ha sido superior al registrado en el gasoil, como resultado de un cambio de tendencia producido por diversos factores que han provocado el inicio de un proceso de transformación en el sector de la automoción. Por su parte, la demanda de lubricantes aumentó muy tímidamente (0,8%), por debajo del incremento alcanzado en el año anterior. Un efecto que tiene relación con la ralentización de la actividad industrial experimentada en el último trimestre y con la creciente mejora en la calidad de los productos, que impulsa su durabilidad y permite reducir su consumo.
En la primera mitad de 2018, la Unión Europea dio un paso adelante muy significativo con el lanzamiento de la Estrategia Europea de Plásticos, así como con la aprobación de las principales cuatro directivas que integran el paquete de Economía Circular, referidas a los residuos, los envases, los vertederos, y otros flujos concretos de residuos (aparatos eléctricos y electrónicos, pilas y acumuladores, y vehículos al final de su vida útil). La nueva legislación no incluye modificaciones importantes en el régimen aplicable a los aceites industriales usados, si bien hay que destacar que existe un reconocimiento expreso de la regeneración como método de gestión prioritario para este residuo.
Entre las novedades a medio plazo, algunas buscan mejorar la eficiencia en cuanto a la gestión del residuo, como la exigencia de recoger de manera separada los envases domésticos de lubricante, o la aplicación de regímenes de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) a los envases comerciales e industriales; mientras que otras se podrían enmarcar en el apartado de ‘políticas de demanda’ como las medidas orientadas a incentivar el uso de productos que, como las bases regeneradas, suponen la reintroducción de materiales en el ciclo productivo.
En esta línea, en España, en marzo de 2018 entró en vigor la orden ministerial que establece los criterios para determinar cuándo el aceite usado procesado para su uso como combustible deja de ser residuo y puede, por lo tanto, ser comercializado como combustible, con categoría de producto. Y próximamente cabe esperar disposiciones similares que regulen el fin de condición de residuo de las bases lubricantes procedentes de los aceites usados.
Y es que Europa ha decidido promover firmemente la reducción de la generación de residuos, y su transformación efectiva en recursos, de manera que sea posible “cerrar el círculo” y reducir los consumos asociados de energía y materias primas. Así, estas políticas contribuirán al progreso en las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) vinculados a la lucha contra el cambio climático, al logro de ciudades sostenibles, a la protección de los ecosistemas terrestres y marinos y, también, al impulso de sistemas de producción y consumo responsables que fomenten la actividad económica y el empleo de calidad.
Nuestra contribución a estos Objetivos es un aspecto cada vez más integrado en la estrategia de organizaciones de todo tipo, y un aspecto relevante para nuestros adheridos y socios, para los productores del residuo (como talleres o industrias, entre otros), los medios de comunicación y los gestores que colaboran con nosotros. Todos ellos nos han transmitido, además, la importancia de SIGAUS como mecanismo eficiente de cumplimiento de obligaciones en relación con el aceite usado y, sobre todo, como punto de encuentro de quienes quieren evitar sus efectos negativos y trabajar juntos por un desarrollo sostenible. Porque las alianzas, la cooperación entre los distintos agentes, han sido desde siempre las señas de identidad de SIGAUS y lo que potencia su capacidad para llegar hasta el último rincón para el cumplimiento de sus objetivos.
Así hemos nacido, crecido y progresado, y así contribuimos cada año a hacer realidad, en nuestra medida, nuestro compromiso con el Pacto Mundial y el lema de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, donde se incluyen los ODS, que aboga por “no dejar a nadie atrás”.
Los esfuerzos realizados y los resultados conseguidos se recogen en este informe anual, elaborado conforme a los Estándares GRI y verificado por un experto externo independiente. Son ambas buenas prácticas que avalan la calidad de la información que contiene y que, de nuevo este año, se han valorado muy positivamente por los grupos de interés consultados para determinar el contenido, en la medida en que ofrece datos fiables que no solo permiten planificar y mejorar la gestión, sino que muestran la amplitud de los impactos cualitativos y cuantitativos que las actividades de SIGAUS tienen.
Mis felicitaciones al equipo de SIGAUS por un año tan intenso como fructífero. Que nuestra huella sea la que no se queda marcada en la tierra, sino la huella positiva en nuestro entorno y quienes lo integran.
1Datos de consumo de productos petrolíferos en España. CORES.
“Es la protección ambiental el motor de nuestras acciones. Conscientes de la importancia de la conservación de nuestro entorno, voces expertas de distintos ámbitos nos inspiran en esta memoria para seguir haciendo girar los engranajes de la Economía Circular.”
