

Los grandes desafíos globales que enfrentamos actualmente (cambio climático, contaminación de los océanos, persistencia del hambre, la pobreza, la exclusión social y las desigualdades, entre otros) requieren nuevos planteamientos y acciones que son ya ineludibles. Urge encontrar las vías para hacer de verdad compatibles el bienestar de las generaciones presentes (sin dejar a nadie atrás), el de las de las generaciones futuras y la sostenibilidad de nuestro planeta.
La Agenda 2030 de Naciones Unidas nos conmina a dar ya pasos firmes en esta dirección. Nos interpela a todos los actores, como única vía para lograr aquellas transformaciones que nos permitirán avanzar hacia el desarrollo sostenible. Entre dichos actores resulta clave el papel de las organizaciones (empresas, Administraciones Públicas, entidades del tercer sector y Universidades), que deben ser capaces de establecer alianzas y de comprometerse con el entorno local y global sobre la base de una visión amplia y de largo plazo, para convertirse en verdaderos agentes del cambio.
Para ello, resulta esencial contar con líderes que tengan afán innovador y que sean conscientes de la necesidad de construir modelos de negocio basados en los principios de la responsabilidad social corporativa, y de encontrar formas sostenibles de competitividad. En ese reto, el modelo de economía circular, que supone una nueva forma de entender los procesos de producción y de consumo, ofrece un enorme potencial para transitar hacia una sociedad y una economía sostenibles.
El caso de SIGAUS ofrece un magnífico ejemplo de ello y en este capítulo de su Memoria Anual dedicado a la “huella social” da cuenta de su alto compromiso e implicación en este frente.

El valor intangible de una entidad es el elemento diferenciador frente al resto. El que marca qué tipo de huella económica, social o ambiental puede dejar en el entorno en el que desarrolla su actividad. Ese valor es el que le permite alinearse con las necesidades que la sociedad demanda. Porque construir empresas y entidades fuertes, y a la vez respetar el entorno y mejorarlo, no son objetivos incompatibles. Al contrario: son aspectos necesarios para el éxito de las organizaciones a largo plazo.
Desde SIGAUS somos conscientes de la repercusión que tenemos en nuestro entorno y en las personas que nos rodean, y es esa conciencia lo que nos lleva al compromiso. Un compromiso social que en 2018 se ha materializado con la realización de distintas campañas solidarias y proyectos colaborativos, así como la plantación de un nuevo Bosque SIGAUS, el 7º desde el nacimiento de esta iniciativa en 2012, y el impulso dado al Aula Ambiental, dirigida a la formación de los futuros profesionales del sector de la industria y la automoción.
Nos encontramos en un momento de globalización en el que los desafíos ambientales y sociales nos pertenecen a todos. La responsabilidad es común, pero también lo serán los beneficios que se obtengan.
En SIGAUS somos conscientes del papel que jugamos las empresas y entidades a la hora de tomar conciencia de nuestros propios impactos económicos, sociales y medioambientales. Por eso, más allá de nuestra labor de gestión, queremos implicarnos y ser palanca de cambio frente a estos desafíos. Y lo hacemos a través de nuestros proyectos de Responsabilidad Social.
A la eficiente gestión de los aceites industriales usados, SIGAUS une un componente de compromiso social que cierra el círculo de una RSC alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y una especial sensibilidad ante el entorno que nos rodea.
Fortalecer y ampliar los lazos con las Administraciones y los organismos públicos nos permite reforzar nuestra representatividad, compromiso ambiental y eficacia en el desarrollo de nuestra labor diaria.
Un proyecto que impulsa la preparación de los profesionales del futuro y su capacidad para hacer frente a los retos ambientales que se plantean en el sector industrial y de la automoción.
“Es la protección ambiental el motor de nuestras acciones. Conscientes de la importancia de la conservación de nuestro entorno, voces expertas de distintos ámbitos nos inspiran en esta memoria para seguir haciendo girar los engranajes de la Economía Circular.”
