

El avance de la I+D aplicada a la protección ambiental y al desarrollo de la Economía Circular requiere de la colaboración público-privada y, por supuesto, la participación activa y la complicidad de la sociedad. Se necesita actuar, tanto en el sector público como en el sector privado, pero también una nueva narrativa que motive este cambio, y especialmente se necesitan puntos de encuentro y canales que fomenten el diálogo.
No se trata sólo de contar con una estrategia en materia de investigación e innovación, con prioridades bien definidas, en las que la regulación no sea un freno para innovar, sino también de poner en marcha una adecuada política educativa y formativa desde edades tempranas, que acompañe una transformación mucho más profunda y sostenible a largo plazo.
En el momento de transición en el que vivimos, tanto tecnológica como social y medioambiental, la investigación científico-técnica y la innovación constituyen pilares esenciales para promover un desarrollo sostenible, y resultan especialmente relevantes para promover la transición de un modelo lineal de producción y consumo a otro circular.
Es en este modelo circular en el que las acciones de todos los agentes políticos, económicos, empresariales y de la sociedad cobran especial relevancia y tienen un notable impacto. Por ello, es imprescindible una mejor coordinación, una mayor interacción y poner en marcha un proceso de co-creación porque el futuro lo haremos entre todos.

Tras su correcta gestión, los aceites usados vuelven a la vida una y otra vez. Ese es precisamente el gran valor de este residuo, que conserva gran parte de los hidrocarburos presentes en el origen del producto, donde es diseñado para alargar su vida útil, minimizar su peligrosidad como residuo, y obtener un mejor aprovechamiento de él. Es lo que se denomina prevención.
Después, el aceite usado se recoge en toda España aplicando el servicio universal y, siguiendo el principio de jerarquía, se somete a tres posibles tratamientos (regeneración, reciclado y valorización energética), que permiten ahorrar CO2 y producir materias primas y energía.
La prevención en materia de residuos es la base del desarrollo de productos más sostenibles, duraderos y fácilmente reconvertibles en materias primas secundarias. La inversión en programas de I+D+i marcan las líneas de actuación en esta apuesta por la ‘ecoeficiencia’, que aumenta cada año optando por la optimización de los recursos y la ejecución de acciones preventivas que minimicen el impacto ambiental.
Una gota de aceite usado es suficiente para provocar un impacto dañino sobre el medio ambiente, si no es debidamente recogida y tratada. Si se vertiera en el mar, el agua tardaría entre 10 y 15 años en librarse totalmente de los efectos dañinos, provocando además graves daños colaterales, ya que el aceite usado produce una película impermeable que puede asfixiar a los seres vivos que allí habitan. A su poder contaminante se le une una generación extremadamente atomizada, tanto sectorial como territorialmente, ya que este residuo es susceptible de generarse en una amplia diversidad de actividades —desde un taller o una industria, un laboratorio, una universidad o, incluso, en un ayuntamiento—, y en zonas muy dispares, desde una pequeña aldea hasta en una gran ciudad, lo que hace aún más dificultosa su recuperación.
En 2018 se recogieron y trataron 141.300 toneladas de aceites usados, de las que se destinaron a procesos de regeneración 100.321 t, la cifra de residuo regenerado más alta de la última década. Esta cantidad que representa el 72,4% del total de aceites usados regenerables, superando en 7 puntos porcentuales el objetivo fijado por la normativa para la regeneración de estos residuos.
Gracias a la regeneración del residuo, en 2018 se ahorró la emisión a la atmósfera de un total de 300.962 toneladas de CO2, el equivalente a la absorción de un bosque de chopos de 30 años y 1.120 hectáreas de extensión. A esto se suman importantes ahorros de materias primas, ya que se devolvieron al mercado casi 67.000 toneladas de lubricantes sin necesidad de recurrir al petróleo para su obtención.
“Es la protección ambiental el motor de nuestras acciones. Conscientes de la importancia de la conservación de nuestro entorno, voces expertas de distintos ámbitos nos inspiran en esta memoria para seguir haciendo girar los engranajes de la Economía Circular.”
